Thursday, June 07, 2012

Curso Junio: Política Libertaria



Idea:

Un principio: la verdad del ser humano es su propio cuerpo. La tradición de una filosofía libertaria propondrá un individualismo no egoista: el individuo es la piedra angular que organiza el mundo. No se subsume ni se le niega su identidad en aras de un principio superior, o concepto que lo reduzca. Es la política la que transmuta el individuo en Sujeto. El individuo históricamente cede su lugar al Sujeto -conceptualmente hablando: el Rey para la monarquía, el cuerpo social para el comunismo, la nación para el fascismo, la patria para el nacionalismo o el mercado para el capitalismo. Todos ellos implican el triunfo del Ideal (platonizante) sobre el individuo. Es un platonismo político lo que obtura la vida por encima de todo. El principio político que preconiza esta tradición se apoya en el individuo vivo, enérgico, hedonista y vital. Es un principio innegociable. Frente a la economía disciplinaria y caníbal que reduce el cuerpo a la mera productividad, el individuo a un "recurso", y la sistematicidad que nos hace olvidar de nuestra mortalidad y del paso del tiempo, propondremos una economía libidinal -expresión de J-.F Lyotard, 1979- que adviene de cierta tradición anarquista (sea tanto de un socialismo libertario a lo Fourier o bien de un capitalismo libertario), y también puede pensarse como un nietzscheísmo de izquierdas, un dandismo revolucionario y una economía dionisíaca y comunitaria. Una economía nómada, molecular, pragmática, enérgica. Contra el economicismo ascético, ahorrador, castrador y puritano, una mirada anti-utópica, es decir, una visión hedonista y una estética generalizada.
   En este sentido, el objetivo de un filósofo como Michel Onfray (exponente y sistematizador de esta línea) es claro: terminar con Mayo del 68, es decir: continuarlo. Según su visión el yo emancipado de la atadura reductiva en aquel momento requiere de una continuación, esto es, perfeccionar el proyecto del 68 y de la contracultura californiana. Algo que se detiene en las filosofías de Foucault y Deleuze. Onfray propone poetizar la existencia. Contra el utopismo ideal, Onfray plantea nuevas formas de existencia, es decir, un nuevo arte de vivir, algo que ya vemos previamente en textos como El Anti Edipo de Deleuze y Guattari o la Historia de la Sexualidad de Michel Foucault. Efectivamente, Foucault buscaba "nuevas formas de vida", que, en su momento, había encontrado en la California de los años 70 y 80. Onfray insta a seguir con esa "revolución" de las subjetividades. En este sentido, propondrá comportamientos, conductas y formas de vida libertarias -una "sociedad" anarquista le parece un horror inviable. Frente a la libertad liberal, Onfray desarrolla una libertad libertaria. Señala: "la libertad libertaria inquieta, atemoriza, genera soledad, extrañeza a los demás, produce angustia y miedo al fracaso". Pero la ganancia, dice Onfray, es incontable: es la libertad de elegir -no de consumir, de comprar o vender- la propia existencia. Claro que la libertad liberal es más simple -y sumisa-, y retribuye de manera directa -con dinero, puestos, cargos- frente a la libertad libertaria que lleva tiempo, autodisciplina, consistencia y perserverancia: voluntad y construcción de sí. Etienne de La Boétie no se equivocó: "uno elige ser gobernado y dominado". Y básicamente, por miedo a la libertad. Es el miedo a la libertad -a elegir, intentar, arriesgar, desear lo propio-, por lo que la mayoría opta por una libertad liberal mercantil -solo elegir que compar o vender-. La libertad libertaria consiste en guardar un interior radiante -ni esclavo ni amo-: el despliegue de un yo solar como un resistente táctico que desarrolla su proyecto propio contra el populismo demagogo del caudillismo.
   La propuesta de una filosofía política libertaria consiste, entonces, en una estética generalizada: transformar la vida cotidiana en algo nuevo y estimulante. Aspirar a lo móvil. Es un individulismo altruista que genera microrresistencias frente a los microfascismos cotidianos y oficiales. Cuestión que se apoya en una clave: el proyecto propio. Dice Onfray: "Lejos de proponer un modelo de sociedad ideal, advertido por la trágica sabiduría, el libertario contemporáneo plantea una actitud, una postura, un modo de ser, una manera de decir y hacer, un temperamento”.
   En en este seminario estudiaremos esta tradición, veremos sus manifestaciones y acciones directas de hacer política a través de prácticas que favorezcan esta visión y se coloquen al margen de lo homogéneo fascistoide y normalizador, a través de formas viables como el emprendimiento propio, la autogestión, lo freelance, lo cooperativo, el jardín epicúreo, el culto a la amistad y la afinidad electiva. Manifestaciones de una visión posanarquista apoyadas en tres ideas fuerzas que resignifican este ideario en el siglo XXI, vale decir: 1) El Estado no será un mal en sí mismo, sino que se propiciará uno chico y eficiente, 2) el voto como herramienta será táctico, pragmático y coyuntural, y no ideológico, 3) la propiedad no será un robo (como señalaba Proudhon) sino legítima, así como el capitalismo la forma de generar riqueza, pero si y solo si es entendido y estimulado desde el deseo y de forma independiente, comunitaria, antimonopólica y autogestiva. Lo libertario es la pulsión anticonformista. Esa invención o promoción de modos de vida y comportamientos (que no son ni reprimidos ni ‘tolerados’, por visiones marxistas o liberales) es la clave de una política que está entrelazada de forma irreductible con la ética, la erótica y la estética. No hay política libertaria sin un pensamiento sobre el deseo y el cuerpo. Ser libertario será inescindible de una actitud vitalista, una conducta independiente y una política autogestiva y en red.

Programa:

Clase 1. Antecedentes de una política libertaria: amistad y espíritu libre
·         Étienne de la Boétie, Discurso de la servidumbre voluntaria (1548)
·         Pierre Clastres, Libertad, desventura, innombrable, en El lenguaje libertario (2006)
·         Michel de Montaigne, De la amistad, en Ensayos (1589)
·         Henry David Thoreau, Desobediencia civil (1849)
·         Henry David Thoreau, Walden o la vida en los bosques (1854)
·         Friedrich Nietzsche, Más allá del bien y del mal (1885)

-Siglo XX y XXI

Clase 2. Ni Marx ni Freud: ‘freudomarxismo’ libertario
·         Wilhelm Reich, La función del orgasmo (1927)
·         Herbert Marcuse, Eros y civilización (1955)
·         Michel Onfray, La ilusión dialéctica, en El crepúsculo de un ídolo (2010)

Clase 3. Nuevas formas de vida y microrresistencias
·         Michel Foucault, Justicia vs poder (diálogo con Noam Chomsky) (1971)
·         Michel Foucault, La voluntad de saber, Historia de la Sexualidad I (1976)
·         Michel Foucault, Las mallas del poder, en Dichos y escritos (1982)
·         Gilles Deleuze y Felix Guattari, El Antiedipo. Capitalismo y esquizofrenia (1972)
·         Gilles Deleuze y Felix Guattari, Tratado de nomadología. La máquina de guerra, en Mil Mesetas. Capitalismo y esquizofrenia II (1980)
·         Gilles Deleuze, Postscriptum a las sociedades de control, en Conversaciones (1995)

Clase 4. Posanarquismo hoy: actitud, conducta y prácticas
·         Michel Onfray, Política del rebelde (1997)
·         Michel Onfray, Política libertaria, en La potencia de existir (2006)
·         Christian Ferrer, Sobre los libertarios, en El lenguaje libertario (2006)
·         René Lourau, Instituido, Instituciones, Contrainstitucional, en El lenguaje libertario (2006)
·         Tomás Ibañez, Adiós a la revolución, en El lenguaje libertario (2006)

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Duración: 4 clases
Costo: $250 (incluye material de lectura y una copa de vino)

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